En Tiempos de Aletheia

“He venido a hablar de mi libro”

Han pasado las vacaciones, y se ha acabado el tiempo del verano. La época de las noticias absurdas que todos hemos visto ya. Y llega el momento de volver a la palestra filosófica e informativa. Pero ¿a qué he venido yo aquí hoy? Pues a hablar de mi libro, naturalmente. No ha hablar gratuitamente de la televisión como un paria, o del Milenarismo, o de lo que opine el personal, que me da lo mismo. Para esto tengo mi columna y mi opinión mensual. Y, yo-me-mí-conmigo, como marca registrada, voy a aprovechar y hablar de mi libro.

Como hiciera ya hace veinticinco años Don Francisco Umbral, hoy vengo a charlar de un libro mío. Y si no fuera así, tal vez, no me levantara y me iría, y acabaría hablando de otra cosa, tal vez de Platón o de Hipatia de Alejandría. Pero si puedo, arrimo el ascua a mi sardina y hablo de mi libro. Pues, además de ser de Filosofía, y esperar que pueda hacer el agosto con él, a mí me han dicho personalmente que puedo hablar de mi nuevo libro. Y voy a hablar de mi libro.

“¿Qué querías decir de tu libro?”, me contestaría una estupefacta e imaginaria Mercedes Milá. Y a eso vamos, antes de que me manden todos ustedes, en palabras de Fernando Fernán Gómez, y en otro clásico de las astracanadas literarias: “¡A la mierda!”

“Feminismo o barbarie”, así concluyó nuestra Filosofía para todos. La historia de las ideas como no te la habían contado. Y no podía ser de otra forma, “Filósofas o barbarie” iba a llamarse este nuevo libro del que hemos venido a hablar hoy aquí, pues, como allí argüimos, en el futuro, “la Filosofía será feminista o no será”.

Y asi, casi instantáneamente, surgió la idea de hacer una segunda parte, una feliz contraparte a modo de espejo y complemento. Un segundo tomo igual de importante, que diera cuenta tanto de las filósofas que se habían quedado en el camino, como de la misma problemática y olvido de las mismas a lo largo del tiempo. El cual, por lo demás, nos permitiría, no solo centrarnos en la cuestión de las mujeres en la filosofía, sino volver a repasar la misma Historia de las Ideas y tratar muchos temas que se habían quedado en el tintero. Un libro del cual esperamos hablen y dispongan, que ha sido prologado (y estamos muy agradecidos, por Lola Cabrera: autora de un libro que ha sido fuente de inspiración, por cuanto suponía el primer intento de introducir a las filósofas en los currículums académicos de Filosofía).

Desde la Sociedad de Filosofía Aplicada siempre se dio una especial importancia a la reivindicación de la igualdad. Nunca faltaron en nuestras selecciones, en nuestras antologías o nuestras actividades, las pensadoras. Esto así, el proyecto de preparar una segunda parte que incluyera todo el espectro femenino olvidado, dando además luz a temas, corrientes y problemáticas que no se habían podido abordar previamente, resultaba una empresa del todo natural e iluminadora. Y es que, en la tradición filosófica, no es solo que se haya cometido un franco delito olvidando a las mujeres y sus aportes. No solo es que se haya minusvalorado su labor o se hayan dejado de abordar temas propios como el sufragismo o la teoría feminista. Además, se ha dejado de lado toda una perspectiva humana de ver el mundo que necesariamente tiene que tener la clave de muchas cuestiones filosóficas generales. Y eso es algo que no se pueden perder ustedes, que están leyendo sobre mi libro, nuestro libro, su libro.

Así pues, en esta Las filósofas para tod@s (o Filósofas o barbarie), en simetría y absoluta complementación con nuestro primer libro, continuaremos donde lo habíamos dejado. Desplegando, para ustedes, el mismo repaso de la Historia de la Filosofía: en la firme convicción de que Filosofía no hay más que una. Una filosofía para hombres y mujeres, hecha por hombres y por mujeres. Donde las filósofas y las temáticas sobre la igualdad tendrán un especial realce, pero como parte de un todo en el que el saber tiene que ser sinónimo de igual. Pues, la mujer estuvo en la Historia e hizo Historia, y esto mismo es lo que hay que desvelar (verdad como aletheia), des-ocultar…

Con el mismo estilo divertido y ameno que nos ha caracterizado siempre, pero sin dejar de lado el rigor de esa academia y esas instituciones filosóficas que todavía tienen una deuda pendiente con las grandes pensadoras y, por tanto, con la misma filosofía. Lanzamos este mes entrante el libro del que estamos hablando, ya que, como dijo Émile Faguet “…Convencido de la igualdad intelectual del hombre y de la mujer estoy, por la igualdad de derechos estoy…”.

Porque así debe ser si queremos que la filosofía no siga desnortada y tenga futuro. Y para que se pongan apropiadas bases para la igualdad que poco a poco se va logrando. Un libro que pretende completar nuestra primera obra, tanto como el propio estudio de la disciplina: sin dejar de lado el análisis, la historia y la crítica, para que lo pasado se enriquezca, y en el futuro no se caigan en los mismos errores ni en ideas vacías o dogmatismos.

Un libro netamente de filosofía. Para nada un libro solo para mujeres o interesados particularmente en la cuestión feminista. Un libro que hay quien pensará que debía estar hecho  solo por mujeres, pero un libro que desde SOFIA hemos querido, como fiel reflejo de la misma importancia de la igualdad y del peso específico de las filósofas en la filosofía universal que es de todos, hacer todo en paridad. Desde su diferencia, o “différance”, dos libros, dos guionistas, dos ilustradores y maquetadores, que han aportado su idiosincrasia y amor por la filosofía…

Una nueva Historia del Pensamiento memética, umbraliana, caricaturesca (a veces, por la brevedad, casi precocinada), esta de la que he venido a hablar hoy (y que ya están tardando en reservar), en la que intentaremos acercar en un breve espacio de tiempo escuelas y corrientes, temas y pensadoras, que suelen llevar largas horas de estudio y lectura comprender. Una historia de las filósofas, y de la filosofía, como nunca la habían contado. Como debieron haberla contado. Como te hubiera gustado que te la contaran… y que, de haberse hecho, mucha menos gente se habría marchado y abandonado la mesa de la Filosofía.