En Tiempos de Aletheia

Vida de novela de Georges Sand (II)

Una novela de título Indiana fue la que le abrió las puertas de la fama a Georges Sand. Le siguieron Valentine, Jacques, las cuales fueron escritas antes de que la autora cumpliese la treintena de años. Estas obras de su primera época literaria contienen una carga autobiográfica, apasionado lirismo y repertorio de ideas sencillo. Para la autora, la moral convencional, los prejuicios y las leyes son perjudiciales, mientras que el amor como fuerza natural y sagrada debe ser siempre respetado; de ahí que el adulterio no lo califica como pecado, considerando que negar la libertad de expresión y realización al amor sería un crimen.

A las obras citadas le siguen Lettres d’un voyayeur en la que se describen los amores de la autora con Musset durante de la estancia de ambos en Venecia. Es una época en la que la señora Dudevant conoce a varios pensadores sociales que han influido en su forma de escribir. Es el momento en que esta ingenua socialista cree que puede ayudar a los más desvalidos dando al happy end de sus novelas un carácter igualitario. Los besos y abrazos finales no se producen entre aristócratas, sino entre el duque y una lavandera o entre la dueña del palacio y el peón de turno. Soñadora manera de resolver el problema de la lucha de clases.

Continúa la señora Sand con obras de título Le compagnon de tour de France, Le péchè de Monsieur Antoine, etc. Habiendo regresado a su finca de Nohant se dispone a escribir varias novelas de ambiente campesino, que tal vez sean las más frescas y armoniosas de su producción: La Mare au diable, La petite Fadette, etc.

Ya al final de su vida en la Francia del Segundo Imperio donde se empieza a gestar la explosión de la Commune, la burguesía se hunde cada vez más en la corrupción.

Georges Sand, de vuelta de todo con la serenidad, lucidez y la seguridad que dan los años se dispone a escribir novelas de amor más suaves que conmueven a los lectores; Jean de la Roche, Le marquis de Villemer

Pero fue antes (1854-1855) cuando publicó Histoire de ma vie que constituirá con las verdades a medias y sutiles mentiras, la pista principal de los muchos ingenuos biógrafos. Esta extensa obra literaria no habría llegado con tanta rapidez al público si un editor inteligente no hubiese ayudado con sus consejos y estímulo a la impresionable Georges Sand, bastante propensa al desaliento de los genios fáciles.

Este hombre que no fue su amante hizo por ella más que el marido, los hijos y todos los amigos juntos. Se llamaba Françoise Buloz. Fue quien publicó en la acostumbrada forma de entonces, del folletín, la mayoría de los textos que, después llenando volúmenes encuadernados habrían de ser la gloria y la fortuna obtenida de Georges Sand.

Sin embargo, en realidad, el nombre de Georges Sand ya era conocido antes de que apareciesen los libros y su fortuna material que estaba casi enteramente conseguida. La señora Sand debía todo esto a la Revue des Deux Mondes, una publicación periódica de Buloz, que fue el más sagaz descubridor de genios en Francia.

Georges Sand fue una mujer de extraordinario talento y vitalidad. Enemiga de convencionalismos sociales y represiones del instinto siguió todos sus impulsos con libre voluntad lo que le proporcionó una vida feliz, plena y fecunda. Su obra fruto de una poderosa inteligencia sin trabas, ha sido leída con total complacencia y que hoy sigue siendo apreciada. Sus principales biógrafos han desconfiado de las sendas habituales, asomándose a sombríos rincones del alma.

Sin duda, en la vida de Georges Sand, existieron muchas sombras a raíz de la negativa a darle publicidad a la correspondencia encontrada en el domicilio familiar con el pretexto –según el hijo del vizconde de Lovenjoul-,,de que podría dañar el prestigio de la escritora, precisamente, una mujer cuya franqueza en materia de amores ilícitos por su notoriedad nadie se escandalizaba viéndola con un amante distinto cada mes.

Surgen dudas también al leer Lélia, pues según su autora es ella misma. Tiene dicha obra varias frases que no dejan indiferente al lector, cómo ¿Quién eres tú? Y la de por medio de este texto llegarás al fondo de mi alma. También lanzaba contradictorias frases cómo puedo inspirar el amor del alma pero el de los sentidos no ha sido hecho para mí. Precisamente aquí tendríamos que encontrar un profesional de la ciencia de la sexología que nos aclarase si Lèlia y la señora Sand son la misma persona y el problema fundamental de aquella, era la imposibilidad de gozar físicamente en el amor, ¿cómo se explica el frenesí en la búsqueda de las aventuras sexuales tan frecuentemente?

Quedan estas aclaraciones en el aire sin introducirnos en una extraña penumbra espiritual y, si las sombras han existido, no sería procedente mancillarlas ahora con rudos pasos y una tosca antorcha en la mano.