En Tiempos de Aletheia

Imagine y la Utopía Neoliberal. 50 años imaginando el paraíso

El pasado septiembre se cumplieron cinco décadas del lanzamiento de “Imagine”, icónico tema con el que J. Lennon nos invitaba a soñar con un mundo mejor. Este aniversario fue una oportunidad para recordar al ex-Beatle asesinado hace poco más de cuarenta años, así como para rememorar su obra, incluso para poner en valor el compromiso del músico con causas como la oposición a la guerra de Vietnam y la no violencia. Nunca sabremos qué escribiría Lennon acerca del mundo cincuenta años después de “Imagine”, y tampoco sobre su propia imagen como encarnación del mítico relato de la generación que hizo posible Woodstock, pero lo que sí sabemos es aquello en lo que esa generación se convirtió. Por ello es mi intención señalar que, aunque Lennon no tuvo tiempo de vivir la “giro” de la utopía hippie y su transformación en utopía neoliberal, sus canciones han sido la banda sonora de dichos cambios. Siendo el Beatle no solo un icono de esa generación, sino uno de los relatores que hicieron posible el devenir de los llamados boomers es relevante volver a “Imagine” e interpelar su sentido fetichista.

“Imagine”, al igual que todo creación humana, no puede ser revisitada sin pensarla, es decir, sin atender a la realidad que informa su contenido, el mundo que Lennon tenía delante y sus posiciones respecto de este. No hacerlo equivale a celebrar el aniversario de un canto a los lugares comunes, y sin siquiera percatarnos de que estos no fueron siempre tan comunes, mucho menos darnos cuenta de que se trata de clamores provincianos con pretensiones universales que, de cumplirse, conducirán al paraíso nihilista. Asumo que con la siguientes líneas me alejo del canon beatífico con el que ha sido encumbrado Lennon gracias al trabajo de la industria cultural, pero si Lennon hoy no molesta tanto es justo porque su tematización del mundo es consustancial al discurso hegemónico, un vínculo que, como expondremos, establece los criterios de demarcación a la hora de hacer la crítica al orden vigente.

 

  1. Lennon y Simone, las dos revoluciones

En orden de presentar nuestro argumento queremos comenzar por leer Imagine desde otros temas escritos por Lennon, comenzaremos así con la canción Revolution, publicada en agosto de 1968 cuando el músico era aún parte de The Beatles. Revolution está escrita como una conversación, los interlocutores de Lennon son los movimientos de liberación nacional, el mayo francés y las panteras negras, entre otros, sin embargo, se trata de un monólogo en la que se van realizando preguntas retóricas para las que Lennon tiene listas las respuestas, el músico no abre la posibilidad de que sus interrogantes sean respondidas por sus interlocutores.

Lennon comienza diciendo “You say you want a revolution. Well,you Know We all want to change the world” (Entonces tu dices que quieres una revolución, bueno tu sabes que todos queremos cambiar el mundo), con estas palabras relativiza los proyectos de liberación que entonces se levantaban en el mundo, sus palabras se adelantan al lugar común que reza que todos fuimos comunistas en la universidad. Sin embargo, la cuestión no queda allí, Lennon más adelante escribe “But if you talk about destruction. Don´t you know that you can count me out” (Pero si me hablas de destrucción sabes que no cuentas conmigo). Así la revolución de Lennon se cuenta entre la de aquellos que no pudiendo negar la violencia del racismo estructural se dedican a señalar como violencia la destrucción de símbolos del colonialismo, así el Beatle se adelanta a las posiciones que en nuestro presente domestican el conflicto político, argumentos que al embridar la transformación del sistema establecen cuales son las formas legítimas de las luchas.

En contraste, un año después Nina Simone publica su Revolution, una contundente réplica a The Beatles, a esos cuatro músicos surgidos de la clase obrera blanca inglesa, con este tema responde sin complejos desde el lugar de enunciación de una mejor negra en Estados Unidos. El tema de Simone va al centro de la diana desde las primera líneas, allí se afirma diciendo “And now we got a revolution, Cause i see the face of things to come. Yeah, your Constitution, Well, my friend, its gonna have to bend” (Y ahora tenemos una revolución, porque veo el rostro de lo que está por venir. Tu constitución, bueno, mi amigo, tendrá que quebrarse). A diferencia de Lennon, Simone no deja dudas de a quién le está hablando, todas y cada una de las palabras están escritas en contraste con las de The Beatles, se trata de la respuesta que los muchachos de Liverpool con su retórica prefirieron no escuchar y han contribuido a silenciar.

Simone no deja escapar la oportunidad para confrontar el condicionante con el que Lennon pretende hacer juicio de la revolución, al if you talk about destruction ella responde de manera afirmativa “Im here to tell you about destruction,Of all the evil that will have to end” (Estoy aquí para hablarte de destrucción, de todo el mal al que debemos poner fin) y añade “the daily struggle just to stay alive” (la lucha de todos los días es por mantenerse vivo). Es decir, lo que vemos en la respuesta a la Revolution de The Beatles es una lectura hecha desde el lugar de enunciación de los Condenados de la Tierra, es la respuesta de aquellos cuyas vidas son puestas en suspenso por la violencia estructural del orden vigente. Al igual que F. Fanon una década antes, Simone no tiene reparo a la hora de hablar de violencia, la violencia fundacional del mundo moderno, pero, como veremos más adelante, Lennon, a diferencia de Sartre, no se sentirá interpelado, no pondrá sus privilegios de hombre blanco en cuestión, todo lo contrario, desde esos privilegios sanciona cuál es el límite de la revolución.

 

  1. God, Imagine y el fin de las ideologías

La separación de The Beatles, junto al festival de Woodstock son habitualmente descritos como dos hitos que marcan el final de una época, los sueños tejidos entre mayo de 1968 y el verano de 1969 daban paso a una nueva situación, se trata del contexto en el que J. Lennon, quien ya había tomado posición sobre su apoyo a las revoluciones, publicará la mítica “Imagine” un año después de haber publicado el tema que se considera su despedida de The Beatles, me refiero a la canción titulada “God”, una canción que muestra el paso necesario para comprender las continuidades que van de “Revolution” a “Imagine”.

Lennon abre “God” (Dios) afirmando que este es un concepto a través del cual medimos nuestro dolor, interpretando estas palabras a partir de la obra del maestro F. Hinkelammert podríamos afirmar que se refieren a lo que éste llama un concepto límite trascendental, así Dios es el modelo ideal a partir del cual podemos hacer juicios sobre nuestro mundo, sobre lo que está bien y lo que no. En principio, la afirmación de Lennon no sería problemática, sin embargo, al examinar “God” con más detenimiento puede concluirse que la misma es simplemente el enunciado provincial y desencantado del hombre blanco europeo, pero como “Juanito el Destripador”, vayamos por partes.

Lennon, en esta canción, sucumbe a las formas de la razón moderna, confunde a Dios con su fetiche, tal como la posmodernidad confunde la Razón, en tanto facultad humana, con la racionalidad occidental en tanto fetiche producido por la modernidad/colonialidad. Esta confusión le hace negar toda experiencia que vaya más allá de su propio ego, en “God” iguala a Buda, Jesús, el Yoga, Kennedy, Hitler, Bob Dylan y por supuesto a los Beatles, todos son “Dioses” cuya función es la de ser medida de nuestro dolor. Al final Lennon se recluye en él y en Yoko, es un retorno al ego que solo puede “creer” en sí mismo, porque como afirma el propio Lennon esa es la realidad. Al confundir la realidad fetichizada, es decir, invertida, con la realidad como tal se termina enfrentando fetiches con otros fetiches, y así llegamos a “Imagine”.

Esta canción es la utopía de un mundo sin utopía, en su modelo ideal Lennon nos invita a imaginar un mundo donde no hay cielo o infierno, la gente vive el aquí y el ahora, nos convoca a figurar un mundo sin Estados y sin religión, abriéndonos a la experiencia de vivir el fin de las ideologías. Lennon se olvida que el mundo que nos invita a imaginar es un concepto que permite medir nuestro dolor frente a este mundo de Estados, religiones, guerras e ideologías, es un nuevo Dios inventado por él para la realización de su ego, por ello tampoco se percata de que su solución utópica, su brotherhood of man, es la hermandad entre hombres libres, la comunidad no aparece en su imaginación, y es que Lennon no escribe sino para él, ya lo deja claro en el documental que lleva el nombre de la celebrada canción, cuando mientras recibía un “vagabundo” que merodeaba cerca de su casa afirma que solo escribe para sí mismo y para Yoko, que si sus canciones tienen sentido para la vida de las personas no es porque él lo buscase.

Al cumplirse cincuenta años de su lanzamiento, “Imagine” esta se nos revela como una aglomeración de lugares comunes que, como declaración de intenciones, puede ser aplaudida por todos, especialmente porque el vacío ideológico que pregona es cónsono en tiempos en los que la medida de nuestro dolor es la Utopía Neoliberal. “Imagine” es la declaración última del Beatle de la revolución, es el canto de frustación de la clase media blanca protagonista del festival de Woodstock, pero no el de los miles de negros presentes en el Festival Cultural de Harlem durante aquel mismo verano de 1969.

Sin embargo, la cuestión no es realizar un juicio sumario a la persona, sino presentar la figura de J. Lennon y su imaginación sin olvidar su lugar de enunciación como hombre blanco de clase obrera en la Inglaterra de la posguerra, y tampoco olvidar “Imagine”, escuchada descontextualizadamente permite ocultar que se trata no solo de las decepciones de un ex-Beatle, sino de los pasos que daba toda una generación hacia el giro que terminaría con la profunda crisis en la que todavía se encuentra la izquierda, el reemplazo de la utopía socialista por la utopía del totalitarismo de mercado.