En Tiempos de Aletheia

LA PARTICULARIDAD DE LA ANTROPOLOGÍA SOCIAL Y CULTURAL.

Las Ciencias Humanas, también llamadas Humanidades, han sido un conglomerado de disciplinas que, desde diferentes vertientes, su objeto de estudio es el ser humano. En Europa Occidental se englobaban en las llamadas Filosofía y Letras, con diversas licenciaturas, como Historia, Geografía, Historia del Arte, las distintas Filologías y la Filosofía. Con los nuevos planes de estudio homologados a la Unión Europea, se han ido difuminando estas definiciones, y la línea con respecto a las Ciencias Sociales se ha vuelto efímera, dado que a su vez, también estudian aspectos del ser humano y de los grupos humanos, como la Psicología, la Sociología, el Derecho, el Periodismo o las Ciencias Políticas, por poner unos pocos ejemplos.

¿Y cuál es el lugar para la Antropología? Hay que resaltar que no es hasta mediados del siglo XIX cuando se convierte en una ciencia independiente, que, dada la amplitud de su estudio, se dividía en diversas ramas o especialidades, como la Forense – vinculada a la medicina – , la Lingüística – unida a las filologías – o la Social y Cultural, que siempre ha formado parte de la Facultad de Filosofía, como uno de sus aspectos más significativos junto a la ética, la lógica o la metafísica.

Por lo tanto, la Antropología Social y Cultural, licenciatura independiente dentro de la Facultad de Filosofía, ¿en qué se diferencia de otras ciencias humanas o sociales? ¿Cuál es su especificidad?

Esta es una pregunta muy recurrente, dado que, en nuestra época de estudiantes, nos costaba distinguirla de la sociología, y las dudas eran permanentes.

Hay que señalar que estamos ante una ciencia eminentemente cualitativa, es decir, que su escenario de investigación, el ser humano como individuo o como grupo, se le estudia tanto por lo que él mismo dice que es, como por lo que revelan sus actos, es decir, desde una visión etnográfica, desde el punto de vista del individuo o grupo en cuestión, como desde el punto de vista del investigador.

Esto quiere decir que, aunque como métodos de investigación usemos la estadística, una ciencia rápida en extraer conclusiones e inferir teorías, la mayor parte de sus estudios se realizan mediante los trabajos de campo etnológicos, trabajos que suelen durar años. En este sentido sí marca distancias con la psicología o la sociología, apoyados fundamentalmente en la estadística y en lo cuantitativo para comprender los comportamientos y actitudes humanas.

En la facultad siempre rememorábamos con romántica nostalgia, las aventuras de los antropólogos franceses y británicos decimonónicos, conviviendo con culturas remotas, con pueblos ignotos de Oceanía o del África subsahariana. Se pasaban largos años aprendiendo sus complicados idiomas, sus códigos de conducta y rasgos culturales, para regresar triunfantes con un caudal de conocimiento a todos los niveles, desvelando todos los aspectos culturales de un grupo humano, a nivel cognitivo, simbólico, de parentesco, económico, político, filosófico… trabajos que eran verdaderas joyas del conocimiento de un incalculable valor etnográfico. Y nos preguntábamos, ¿qué quedará de la Antropología cuando ya se hayan investigado todos los pueblos de la Tierra? A lo que, nuestros avezados profesores, nos respondían que, como la vida es un viaje permanente y todo está en continua transformación, a los diez años de haber investigado un pueblo, será necesario volver para comprobar esos cambios y las nuevas tendencias sociales.

Pero lo más importante es que el marco de estudio sigue encontrándose en cualquier lugar. No hace falta buscar pueblos remotos, podría ser una aldea de nuestra provincia, la vida de un barrio periférico, los niños de una escuela, los internos de una cárcel, el día a día de una etnia determinada o los empleados de un banco. Los estudios de campo etnográficos, que suelen durar años, intentan comprender la complejidad humana para prevenir, evitar o retrasar los conflictos, las guerras, la violencia, la drogadicción, el suicidio, la pobreza, las desigualdades sociales y todos los problemas que perturban el bienestar humano. La responsabilidad del antropólogo como investigador o ingeniero social, se basa en describir todos los rasgos culturales y mostrarlos al mundo, para que después, sean otros los que extraigan sus conclusiones.

Por lo que, la gran singularidad de la Antropología, es su estudio de campo etnográfico y cualitativo, basado en observar y describir todo cuanto percibe del entorno en el que se mueve el objeto de estudio, como si la especie humana fueran otros seres alejados de nosotros, seres a los que es necesario descubrir.

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