En Tiempos de Aletheia

LAS FIESTAS ANTES

Fiesta es un instinto alegre que anhelamos con todas nuestras entrañas, igual que el resto de los destinos felices que estamos buscando, y que quizás tratamos de crear de una forma u otra.
Fiesta es una alegría infantil que incluye a adultos y niños, en la cual los padres no olvidan la sonrisa que llena la cara en la mañana de Eid.
Fiesta tiene muchos aspectos, todos los cuales están destinados a preservar la energía positiva en el cuerpo y el alma humanos.
Los rituales de la fiesta no han cambiado. Como hijos que fuimos y como padres que somos, seguimos haciendo algunas ceremonias: compramos a nuestros hijos ropa nueva, decoramos nuestras casas con coloridas hojas y globos, y tratamos de usurparles una cara sonriente para demostrarles que estamos bien a pesar de los días de tristeza y sequía que a veces nos sobrevienen. Sigo saliendo de madrugada para comprar la crema de la vendedora a la que nunca la he visto reír, y le recomiendo al dueño del horno que ponga un pan “ardiente y crujiente” en la bolsa y lo distribuyo por las casas de mis hermanas y mi hermano cercano. Sigo bajando de mi coche, estrecho la mano, saludando a todos los que conozco, mientras mis ojos hambrientos buscan a un extranjero para ofrecerle un poco de lo que Dios me ha dado, y a un amigo con el que un día pelamos involuntariamente, para abrazarlo y desearle unas felices vacaciones con su familia y los vecinos.
Regreso a mi casa con alegría, despertando a toda mi familia. Los abrazo uno tras otro y les doy el “regalo de la fiesta” que normalmente es dinero. Hasta los mayores, después de besar mi mano respetuosamente, comemos juntos el desayuno de la Fiesta. Les cuento cómo la fiesta era un área pequeña con un juego primitivo que constaba de cuatro carros agitados por su propietario manualmente, y una hamaca de madera atada con dos cuerdas en el tronco de una palmera seca, donde sienta a cada lado a uno o dos jugadores, y su propietario comienza a empujarla desde un lado desde donde los niños empiezan a gritar de alegría. Con el mediodía, compramos medio pan que humedezco con la botella de “un líquido ardiente” (licor), y lo devoramos con gran apetito. En la noche nos dormidos profundamente sin pensar en nada.
¿Han cambiado los rituales de la Fiesta? Sí, un poco. A pesar de la prosperidad económica que estamos experimentando, además de tener todas las comodidades, incluidas las redes sociales, y la expansión de espacios designados para juegos y entretenimiento, todavía hay una inquietud oculta que leemos en los ojos de muchos:
– Fiesta– en cualquier caso, has venido –Fiesta– con el mismo pasado o algo nuevo.
Seguro que tienen sus razones lógicas para la inestabilidad de los sistemas políticos y la inútil expectativa de un mejor mañana.
Sinceramente, espero que sean más optimistas sobre el “mañana”. Con nuestras propias manos hacemos el destino y cambiamos los eventos para mejor, Dios lo quiera…

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