En Tiempos de Aletheia

MI GABY* Acerca de The Good, The Bad & The poet (El bueno, el malo y el poeta)

George Steiner decía que toda crítica es un agradecimiento y que hay que dar las gracias a las obras y al esfuerzo que han supuesto a su creador.

Así que, lo primero de lo primero, es agradecer a Gaby Sambuccetti por su nuevo libro The Good, The Bad & The poet (El bueno, el malo y el poeta), en el cual nuestra poeta, al hablar de ella y su visión de la realidad, hace posible que el lector se conecte consigo mismo y con todos los demás.

Eso se agradece y se agradece mucho.

Por ese agradecimiento, voy a confesarles algo: Estaba leyendo el poema de Gaby “Mi Maradona”, cuando de pronto por el Whatsaap recibí la noticia de la muerte de Diego Armando Maradona.

Me conmoví tanto que busqué el video** en el que ella hace una lectura de “Mi Maradona”. Recordaba que me había impresionado bastante la primera vez que lo vi. Pero ahora que El Diego había muerto, me impresionó más.

Maradona conectaba multitudes, era un ídolo, una luz que iluminaba ese campo de juego que llevamos dentro. Pero la tenía más fácil, el fútbol es un deporte de multitudes.

En mi país, por ejemplo, muchas veces dividido o reunido en torno a la desgracia y al dolor, cuando la selección peruana gana, todos estamos de acuerdo y celebramos. Ese es Mi fútbol.

Gaby la tiene más difícil que Maradona, pues la poesía no es un arte de multitudes, aunque trata de ellas, aunque las reúne silenciosamente en un verso, en varios versos que discurren a manera de ríos a través de nuestra soledad colectiva.

Esa soledad que acompaña la creación personal, como un río, que luego se une al océano social, para devolverle a la vida lo que le pertenece.

El poeta no hace goles. Pero el poema es un gol que hace retumbar las paredes de la realidad.

El bueno, el malo y el poeta es un conjunto de 15 goles, en una batalla contra el silencio, que Gaby sabe ganar plenamente, definitivamente.

Haciendo un juego de palabras con el nombre del famoso film de Sergio Leone, El Bueno, el Malo y el Feo, el poeta sería quien sustituye al Feo.

Y es que el poeta es, la mayor de las veces, el feo de la fiesta, el aguafiestas, el que dice la verdad –incluso– a pesar suyo. Belleza y verdad, palabras peligrosas. Y eternamente sospechosas.

“Lo que vemos no es lo que vemos, sino lo que somos”, decía Fernando Pessoa, quien justo esta semana cumplió 85 años de fallecido. Y, sin embargo, está más vivo que nunca.

Pessoa penetró, como pocos, el inconsciente universal y conectó con el mundo. Nunca salió de su país, pero recorrió el planeta en una travesía permanente a través de su mundo interior.

En la época de Pessoa no existían las redes sociales.

En la época de Gaby sí.

He ahí la diferencia que al mismo tiempo los hermana, al conciliar la eterna paradoja de existir. La capacidad de conectarse con uno mismo, para conectarse, a su vez, con los demás a través de una mirada propia y única.

Conectarse, sincronizar con las energias que gobiernan el mundo; a veces, en la anarquía; otras, en el orden.

Ese orden que en momentos como los que vivimos, no nos ha tocado presenciar, aunque tengo la esperanza que lo que sucede hoy confluya mañana no en un nuevo orden sino en una armonía mayor, que corresponda al equilibrio que nos dicta el cosmos, ya que nadie mejor que él conoce el origen de todo, el bing bang de la anarquía. Ojalá.

Desde lo individual, desde lo cotidiano, Gaby nos hace recorrer Su propio mundo que, al mismo tiempo, es el nuestro. Por eso es Nuestra poeta.

En los 15 poemas de su nuevo libro hay vida, vida que renace cada vez que los leemos, fuertes y rotundos como una patada al arco. Pero, al mismo tiempo, piadosos consigo mismos y la humanidad.

Son una autobiografía de Gaby, como ella confiesa al inicio del libro, una autografía que, al mismo tiempo, es nuestra y Mía.

A quienes no han leído The Good, The Bad & The Poet (El bueno, el malo y el poeta), les recomiendo hacerlo para que tengan también la posibilidad de hallar en él su propia historia.

Muchas gracias, Gaby.

Lima, 3 de diciembre de 2020

*Texto leído en la presentación virtual de The Good, The Bad & The poet (El bueno, el malo y el poeta).

**Vídeo: lectura del poema “Mi Maradona”: https://youtu.be/IkUeTnTXZYQ

 

My Maradona

Por: Gaby Sambuccetti

 

Poets also play football

and make mistakes.

They are also stained with grass

and mud.

Some of them don’t even recognise

their own children.

Not only Maradona has lived an intense life,

but the thing is that football has always been a public matter,

and poetry always with his head down, asking for approval,

buried as a non-national major secret.

I want a world with supporters singing our verses

at the football pitch. Verses at the field…

with supporters opening their skin

as a wet white wasted rose,

in the middle of a crowd, shouting out loud

a poem.

 

 


 

Mi Maradona

 

Los poetas también juegan al fútbol y se equivocan.

También están manchados con pasto y barro.

Algunos ni siquiera reconocen a sus hijos.

No solo Maradona vivió la vida intensamente.

Pero es que el fútbol siempre fue de todos.

Y la poesía, siempre con la cabeza gacha, pidiendo permiso.

Enterrada, como un secreto mayor, no nacional,

Y poco interesante para los demás.

Yo quiero que la poesía tenga sus canciones de

cancha. Quiero hinchas que abran su piel

como una rosa blanca, rociada y perdida,

en el medio de una hinchada

gritando su nombre.

 

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