En Tiempos de Aletheia

El sabor de las cercanías

El inesperado auge de las series gallegas confirma la nostalgia que sentimos por el mundo de cercanías de la infancia, lo que echamos de menos aquel mundo en el cual nos conocíamos todos, sabíamos el nombre de todos los habitantes del pueblo, incluso de los perros y los gatos que deambulaban libres por caminos y callejuelas. Creo que, incluso la gente que no lo vivió, lo echa de menos; tan profundo debe estar en nuestra alma ese mundo en el cual no éramos números ni estadísticas ni porcentajes de votantes, de desempleados ni de infectados por ninguna de las muchas cepas del coronavirus. Series como El sabor de las margaritas, Fariña o Hierro, también producción gallega, nos devuelven el encanto de un mundo cercano, familiar, tan antiguo como el olor del pan recién horneado o del serrín de las carpinterías. Todos en la serie Hierro experimentamos cómo lo cotidiano, lo inmediato se convierte en algo extraordinario y universal. En cierto sentido, asistimos asombrados a la alquimia de ver cómo, en un pequeño taller, el plomo se convierte en oro ,o mejor aún, comprender que el oro siempre estuvo ahí pero no lo veíamos.