En Tiempos de Aletheia

LA MUJER EN LA INDIA. CRÓNICA DE UN DESPROPÓSITO MISERABLE

Desde el instante primero, desde que el feto solo es una posibilidad de ser humano, la mujer está condenada, está sacrificada bajo la pauta y la batuta de la religión y la tradición heredada durante siglos. No olvidemos que la tradición, como todas las tradiciones, poseen más valor social que toda nueva ley y que toda religión se erige sobre las leyes de los hombres, sean o no vistas sus actitudes como bárbaras o inhumanas.

Debido al coste y al sopor que produce la mujer en la cultura social y religiosa de la India, en los diferentes centros médicos donde pasan consulta a las embarazadas, y de forma generalizada, pero no en su totalidad, existe la tendencia a no informar del sexo del bebé por la cantidad de abortos que se producen al enterarse de que se trata de una fémina. Una hija siempre va a suponer una carga económica, un sacrificio hasta que se dé en matrimonio.

En los primeros años, su educación queda relegada a la de los niños, y en función de las posibilidades de la familia, irán o no al colegio. Ellas, condescendientes con el papel que les ha tocado, se limitan a aprender las tareas domésticas para el momento en que sean dadas en matrimonio. Por otro lado, también ejercen labores agrícolas, venta ambulante, oficios tradicionales pues; pero todo este trabajo, realizado de manera insegura e irregular, no queda registrado ni contabilizado ni documentado. Y eso que, en las zonas rurales, la mano de obra de la mujer puede alcanzar el 50% del total. Los beneficios dinerarios obtenidos de dichas labores son entregados al padre o marido para que lo administre como mejor considere. También, la mujer en sus míseras posibilidades en la sociedad india, está desautorizada a tener propiedades tampoco a heredarlas.

Todo esto, todas estas costumbres y otras que iremos nombrando, quedan soportadas de manera tajante y dictatorial sobre todo en las zonas rurales y en las familias con menos poder económico. En la actualidad, hay una pequeña explosión social, política y liberal, sobre las posibilidades de la mujer, pero queda relegada a pequeños ámbitos, pequeños núcleos, sobre todo las grandes ciudades y, sobre todo, a las familias con cierto poder adquisitivo.

Por regla general, los matrimonios son arreglados, y lo son desde que l@s niñ@s son peques. Y son los padres de ella los que suelen elegir a la pareja; y no es raro, aunque nos parezca grotesco e inverosímil que, en múltiples casos, las páginas de los diarios o periódicos sean un medio factible para anunciar la búsqueda de esposo. Cualquier medio útil para arreglar el matrimonio de sus hijas es apto, más teniendo en cuenta que una hija soltera es una humillación.

No solo los padres de ellas se encargan de proporcionarle un marido, empero debe de conformar una dote, bien sea dinero, alhajas o tierras. Si dicha dote no fuera suficiente en proporción al marido, este podría rehusarla o rechazarla. En la misma manera, los gastos de la boda corren a cargo de los padres de la novia.

Nada más contraen matrimonio, pasan a ser parte de la familia del marido. En el supuesto posible de que el marido fallezca debido a uno u otro motivo, consecuente o no con culpabilidad alguna de su esposa, se les echa toda la culpa a ellas. Se les señala como culpables de la desgracia acaecida a su marido. Y esta, por dicho motivo, pasa a ser propiedad de la familia del difunto esposo. Lo normal, según las costumbres religiosas y sociales, es que se les obligue a mendigar o a realizar trabajos, pero estas tienen que entregar parte de ese dinero a la familia del difunto. O, simplemente, se las destierra a parajes suburbanos, apartados o rurales, con la intención de excluirlas de manera física, social y religiosa.

Como se ha dicho, es el acerbo de dictados religiosos y costumbres arraigadas lo que sigue desahuciando la vida y las posibilidades de la mujer en la India. Hay leyes que regulan una parte de todos estos despropósitos inmorales e inhumanos, pero no alcanzan sino a una mínima parte de la población de mujeres, y estas, en la mayoría de los casos, no pueden reclamar que se lleve a cabo el cumplimiento de las mismas porque tienen falta de autonomía, falta de recursos económicos y ausencia de cierta independencia que las ayude o empuje a ello. Es el inacabado círculo que gira sin llegar a ningún lado.

 

Relación de diferentes leyes o normas:

 

    • Ley de prohibición del matrimonio infantil (2001). Enmienda a la ley del Matrimonio (1955).
    • Ley de protección a la Mujer por Violencia Doméstica (2005).
    • Ley de prohibición de Dote (1965). Una enmienda de 1985 reconoce esta tradición como una ofensa hacia la mujer y una muestra de sometimiento.
  • Ley de técnicas de diagnóstico de preconcepción y prenatales (2003).

 

  • Ley de Tráfico Inmoral (Prevención) (1956). Señala la explotación sexual como una ofensa.

 

Sin embargo, todas estas leyes están bajo la jurisprudencia social de las tradiciones heredadas y de los dictados de la religión, y por ello, aún existe una lejanía en todo principio de igualdad entre el hombre y la mujer.

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