En Tiempos de Aletheia

Entrevista al escritor Albert Lladó

Albert Lladó (Barcelona, 1980) es editor de la Revista de Letras y escribe en el suplemento Cultural de La Vanguardia.

Es autor, entre otros títulos, de la novela La travesía de las anguilas (Galaxia Gutenberg, 2020), del ensayo La mirada lúcida (Anagrama, 2019), y de las obras de teatro Ícaro (Tantarantana, 2018) y La mancha (Teatre Nacional de Catalunya, 2015).

Es profesor de Escritura Creativa en la Escola d’Escriptura del Ateneu Barcelonès, docente del posgrado Escrituras de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, y forma parte del comité asesor del Teatre Lliure, donde coordina la Escola de Pensament, junto a Marina Garcés.

 

¿Quién es Albert Lladó? Me refiero a la persona.

Una persona a la que le interesa la escritura desde múltiples perspectivas, y que acude a la lectura como un lugar desde el que ponerse en duda. Alguien que sigue creyendo en las metáforas, en definitiva.

 

Su nuevo libro, La travesía de las anguilas, habla de la adolescencia, de la resistencia a no ser como los demás y como lo demás, y de igual manera, de cuando pensábamos que podíamos cambiar el mundo. ¿Crees que al crecer nos dejamos embaucar y seducir, y dejamos de creer que podemos cambiar el mundo?

Seguro que, con la edad adulta, perdemos cierta capacidad para mirar más allá de la literalidad. Pero eso también se trabaja. La lucidez tiene que ver mucho más con aprender a cambiar la perspectiva, o adentrarse en el matiz, que con la inteligencia o la cultura. El libro es, también, una invitación a mirar como mirábamos cuando éramos niños, pero acogiendo, al mismo tiempo, todas nuestras heridas y todos nuestros anhelos del presente.

 

De igual manera que los personajes de su última novela, ¿cree residimos actualmente en una especie de abismo, de supervivencia continua?

Existen una aceleración y una precariedad que puede llevarnos a una lucha por la supervivencia continua que no nos permita ver otros aspectos de la vida tan necesarios como la belleza o la fraternidad. Pero la literatura, el cine, o la música son herramientas para combatir esa tentación.

 

La marginalidad es algo corriente en la actualidad. Sobre todo, en las periferias de las grandes ciudades o en los barrios a la sombra de las zonas centro, soterrados del escaparate económico y turístico. ¿Crees que deberíamos regresar o acercarnos más a menudo a dichos barrio o zonas para atender ese latido de las ciudades que vive a la sombra?

El reto es transitar los márgenes sin resignarnos a la marginalidad. Eso es lo que hacen los personajes de la novela. Y los ciudadanos, más que intentar explicar los barrios invisibilizados, colonizando tal vez su historia, lo que podríamos hacer es escuchar sus silencios y cicatrices.

 

Probablemente, la narración de la historia está más cerca de los hechos de la especie humana, mientras que la literatura, la dramaturgia y la filosofía, más cerca de lo humano. ¿Qué crees que necesitan los ciudadanos con mayor urgencia?

Entender que existe un tipo de valentía, el coraje, que nos hace fuertes sin necesidad de esconder nuestra vulnerabilidad.

 

Albert Lladó ejerce como periodista, profesor, filósofo, dramaturgo y escritor ¿cómo ve la actualidad social en que residimos?

Compleja, como siempre lo ha sido. Esconder la complejidad de la actualidad no nos hace llegar a más personas sino justo lo contrario. Por eso, la ficción siempre es un buen arma para transitar aquello que la Historia no se ha atrevido a decir en voz alta.

 

¿Cuál cree que es la mayor miseria de la especie humana?

Confundir la agresividad con la violencia.

 

El presente de la mayoría de los ciudadanos fluye a una velocidad vertiginosa, ¿dónde acabaremos con tanta celeridad? ¿Crees que deberíamos pararnos con mayor asiduidad, mirar a nuestro alrededor y observar la pauta que sostenemos de nuestras vidas?

No es tanto si vamos rápido o despacio como si nos hacemos responsables de nuestra temporalidad. Si no viene impuesta desde fuera.

 

¿En qué proyectos trabaja actualmente Albert Lladó?

Bocetos, esquemas, dudas. Cuando la escritura aún es balbuceo. Pero el balbuceo es previo, siempre, al parto de la palabra.

 

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