En Tiempos de Aletheia

¿Por qué Carmen Mola sí mola?

Tengo un grato recuerdo de hace ya más de dos décadas: Estábamos en clase de Lengua y literatura, cuando se nos propuso un juego, se nos facilitaron más de diez extractos de textos, con desconocimiento de autorías de ninguno de ellos ni pista alguna, se nos pidió los leyéramos y fuéramos apuntando quién pensábamos estaba detrás de cada historia, si un hombre o una mujer. El juego fue divertido y fructífero porque no dábamos pie con bola, si atinábamos dos cada uno era cosa de milagro, y ahí se revelaba una gran verdad, a saber, que era imposible saber si el autor era de un sexo/género u otro, gran enseñanza de vida: la de que somos iguales y, por ende, la de no juzgarnos en distinciones por semejante criterio.

Por eso me mola Carmen Mola, porque se ha vuelto a poner aquello que aprendí aquel día de manifiesto, y es que parece que en los noventa teníamos mejores ideas de cómo abordar la cuestión de la igualdad que hoy en día, cuando la diferencia parece que es la clave de bóveda del encumbramiento humano en lugar de su capacidad de comunidad y comunitarismo.

Mientras, distintos medios y facciones sociales siguen arguyendo trivialidades acerca de si es legítimo o no lo que estos tres autores han hecho. A mí me parece genial lo que han hecho, de hecho estoy por cambiarme el nombre de Gata pirata a Perro bucanero, pues… ¿qué más dará?