En Tiempos de Aletheia

Las obras maestras y yo en plan chino

Me dicen que lo chinos hicieron una traducción muy libre del Quijote. Ya se sabe aquello de “traductor, traidor”, pero tampoco hay que pasarse. Al parecer ya el Quijote chino ha sido traducido al español, y la crítica dice que no están mal las partes añadidas por los chinos, en su empeño por rediseñar el mundo entero. Bueno, si en esas estamos, a mí me encantaría también hacer mi propia versión cambiando algunas cosas, como concederle a Sancho una comilona en la Ínsula Barataria, un revolcón al Ingenioso Hidalgo con la muy sosa Dulcinea en un pajar o evitar el atentado ecológico contra los molinos de viento, me lo estoy pensado, y ya puestos por qué no atreverme con Cien años de soledad concediéndole a los Buendía y y Macondo la segunda oportunidad que les niega García Márquez. Y no te digo nada reescribir la Ilíada, qué gustazo ver a Paris raptando a Menelao, o al bueno de Héctor venciendo al insoportable Aquiles. Y ya remataría reescribiendo el Hamlet para sacar de dudas al sufrido príncipe de Dinamarca. Si no fuera tan perezoso, en fin.