En Tiempos de Aletheia

Las Horas, de Daldry

“La vida de una mujer en un solo día… y en

ese día, toda su vida.

Alguien tiene que morir para que los demás

aprecien el tesoro de la vida… es el

contraste.

No se puede encontrar la paz, evitando

la vida, Leonard.”

Virginia Woolf

Agarrada como a un clavo ardiendo a quien siempre está: el cine. Quien nunca ha tenido reparo alguno a la hora de sostener mis mil títulos de crédito hasta el final, que ya quizá sean demasiados para unas cuatro décadas y algo más…

¿Si tuviera que salvar una de mis películas de la repisa de las claquetas? ¿Cúal salvaría?

Hace años que no tengo dudas, concretamente desde 2002 The Hours de Stephen Daldry se covertiría en ese soplo de aire fresco, en esa película donde el todo es mayor que las partes, donde la BSO de Philip Glass es una golosina a las puertas del colegio, o mejor dicho para adecuarme a los tiempos, un baby yoda en el suelo de un aula.

Cuando me pierdo, en esta cinta de Daldry me encuentro, naces, te reproduces e, incluso, es una de esas películas donde  te mueres, pero de pronto en la siguiente escena Ed Harris, Meryl Streep, Julianne Moore y la mayúscula Nicole Kidman, quien interpreta a Virginia Woolf, te hacen una RCP y vuelves a la vida. En numerosas ocasiones recurro a este dvd al que ya le busco repuesto por si algún día, el reproductor dice que no pasa la ITV.

Desde el minuto uno te atrapa y ya no ves la salida, porque realmente te pasas medio film diciendo que no acabe nunca, en cada visualización encuentras algo nuevo, hablas incluso con los personajes, es una sensación extraña, a la vez que reconfortante. Me recuerda a esa evocación de cuando ves por tercera, cuarta o quinta vez Los Puentes de Madison y continúas en la escena del semáforo en rojo, mientras llueve y aún sabiendo lo que va a suceder le gritas a Francesca (Meryl Streep) corre a los brazos de Robert (Clint Eastwood), aquí también le gritas a los personajes lo que tu antojo no va a poder evitar.

Tres historias hilvanadas con maestría, cada una perfecta, vestida de gala, tres mujeres en diferentes épocas y generaciones, cuyas vidas se conectan a través de la literatura, una novela de Virginia Woolf Mrs. Dalloway. La historia transcurre en el mismo día. Nicole Kidman es Virginia Woolf en 1923, Julianne Moore es una mujer infeliz atrapada en una vida que detesta, Meryl Streep es una editora bisexual que cuida a un amigo en una etapa avanzada de sida con el que mantuvo una historia de amor.

Tres mujeres, tres historias, tres épocas diferentes del siglo XX y una misma novela, un mismo sentir en de la vida con su dolor y su gloria. Porque, como a mi querido Pedro Almodóvar, soy de las que le pesa a estas alturas “el dolor y la gloria”, en estos meses y días en que también me pesan las horas.

Hay un trocito de guión que tomo prestado al guionista David Hare, y con el permiso del autor de la novela homónima  Michael  Cunningham ganadora del Premio Pulitzer en 1999.

Versa:

“Me han robado mi vida. Estoy viviendo en un pueblo en el que no quiero vivir. Estoy viviendo una vida que no deseo vivir. ¿Cómo sucedió esto? Es hora de que nosotros regresemos a Londres. Estoy muriendo en este pueblo. Pero si es una elección entre Richmond y la muerte. Elijo la muerte.”

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