En Tiempos de Aletheia

ENTREVISTA A LA ESCRITORA ARGENTINA LILIANA DÍAZ MINDURRY

“El facilismos no nos conduce a buenos derroteros” (Liliana Díaz Mindurry).

 

Liliana Díaz Mindurry, (Argentina, 1953) es una escritora, abogada y poeta argentina. En 1998 fue ganadora del premio Planeta latinoamericano de novela con Eine kleine nachtmusik (Pequeña música nocturna). Durante la dictadura militar se vio obligada a huir a Francia, donde permaneció durante ocho años hasta regresar nuevamente a Argentina. Desde entonces, se ha dedicado exclusivamente a la escritura. Dirigió los grupos literarios “Malos Ayres” y “Zahir”. Desde 1984 ha coordinado talleres literarios en diversas instituciones. Es a partir de 1980 cuando comienza a publicar de manera habitual apoyada en una narrativa personal de fuerte tono poético. Su obra se ha traducido al alemán, francés, inglés y griego. Algunos de sus poemas han sido publicados en Medellín, París y Salzburgo. Desde 2015 reside entre Buenos Aires y Madrid.

 

 En su novela “La dicha”, la protagonista Inés Marcos descubre el sentido de la vida. ¿Para Liliana Díaz Mindurry la escritura es como refugio o como grito revolucionario?

R: No veo que la escritura deba ser refugio o grito revolucionario. Es muy complejo el papel de la escritura y no puede esquematizarse. No se lo puedo desarrollar aquí porque es tema de estudios profundos y extensos. Para mí es importante perturbar, incitar al pensamiento que parece aletargado por un alzheimer general. Tampoco creo que Inés Marcos haya descubierto el sentido de la vida y no sé si lo tiene.

Usted tuvo que exiliarse en 1975 durante la Dictadura argentina. En la actualidad, ¿cómo está Argentina?

R: La Argentina está en una profunda crisis económica, política, cultural, incluso ética. Pero tal vez las crisis, como en las personas, sean importantes para abrir conciencias. Ojalá así sea, pero el camino de un país del Tercer Mundo, colonizado desde siempre, es difícil que pueda ser comprendido por países del Primer mundo.

¿Y la especie humana? ¿En qué momento se encuentra?

R: En la búsqueda de siempre, y tan desorientada como en cualquier tramo de la Historia. Tal vez con un peligro mayor de adormecimiento y manipulación.

En alguna manera, ¿cree usted que somos todos los personajes que inventamos o que abordamos en las historias que leemos?

R: La escritura nos abre la posibilidad de conocernos en nuestras voces múltiples. Lo que me parece es que ningún escritor se agota en los personajes que ha escrito.

¿La lectura nos hace más críticos con la realidad que nos rodea?

R: Seguramente. Todo lo que nos dé un papel activo y no sea puro facilismo mueve nuestras neuronas, que peligran caer en la idiotez masiva. Eso es lo que los Poderes quieren de nosotros.

¿Nos hemos acostumbrado a que nos roben los que gobiernan, o simplemente es que, como ciudadanos, no damos la talla?

R: Probablemente el ciudadano se sienta impotente ante los Poderes sofisticados, cada vez más complejos. Estamos como los personajes de Kafka, que por algo vio claramente el mundo que se avecinaba.

¿El feminismo es una deuda pendiente en la historia de la humanidad?

R: Como tantas otras deudas. No es la única.

En los últimos años han resurgido nuevamente ideologías de carácter fascista, xenófobo, racista… Y lo que parecía haber sido abolido, está de nuevo de actualidad. ¿Por qué nos persigue la idea de que la culpa es del otro cuando el otro no es afín a nuestra raza, país o bandera?

R: Porque la mentalidad que impera es facilista y porque cada vez la gente se deja menos tiempo para pensar. En un mundo de presunta velocidad y eficiencia la gente quiere soluciones rápidas para negar sus incongruencias. Entonces la culpa es del vecino o del que no se parezca a nosotros. Está también avalado por las ideologías cómplices.

 

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