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En la cara oculta de la Luna: Irène Joliot-Curie

En la cara oculta de la Luna existe un gran cráter de impacto llamado Joliot. Fue nombrado así en 1961 por decisión de la Unión Astronómica Internacional (UAI). Varias décadas antes, en 1920, un joven llamado Frédéric Joliot había conocido a la que sería su compañera de vida y de trabajo, Irène Curie. El encuentro se produjo en el Instituto del Radio, donde ella trabajaba como ayudante de su madre, la célebre científica polaca Marie Curie. La pareja se casaría seis años más tarde, adoptando ambos el apellido Joliot-Curie.

Irène había nacido en París en 1897, tan solo unos años antes de que sus padres, Pierre y Marie Curie, fueran galardonados, junto a Henri Becquerel, con el Premio Nobel de Física por el descubrimiento de la radioactividad natural. Este hecho convirtió a Marie Curie en la primera mujer en obtener un Nobel. En 1911 sería, además, la primera persona en lograr dos, al concederle el Premio Nobel de Química por el descubrimiento del radio y del polonio. Doblemente laureada, el comienzo de la Primera Guerra Mundial hizo que dejara a un lado sus investigaciones y su labor docente en la Sorbona para ayudar a su país de adopción. Aplicando sus conocimientos, se volcó en la producción de unidades móviles de Rayos X, gracias a las cuales los médicos podían saber dónde operar exactamente para extraer las balas o las esquirlas de metralla incrustadas en el cuerpo de los soldados. Irène Curie, que ya había terminado sus estudios de Física y Matemáticas, recorría junto a su madre los campos de batalla.

Entre 1914 y 1934, Marie Curie dirigió el Instituto del Radio, centro que se convirtió en una de las instituciones más importantes del mundo en la investigación de la radioactividad. Fue en ese lugar donde Irène y Frédéric Joliot-Curie descubrieron la radiactividad artificial. Ocurrió poco antes de la muerte de Marie, quien pudo contemplar, dentro de un pequeño tubo de vidrio, el primer elemento radiactivo producido artificialmente. «Aún puedo verla sujetando ese pequeño tubo con el radioelemento, ya bastante debilitada, con sus dedos dañados por el radio», contaría su yerno, y añadiría: «…fue sin duda, la última gran satisfacción de su vida». Marie Curie falleció en 1934, un año antes de que le concedieran el Premio Nobel de Química a Irène y Frédéric en reconocimiento por sus trabajos en la síntesis de nuevos elementos radiactivos.

El matrimonio Joliot-Curie tuvo dos hijos, Hélène y Pierre, ambos científicos. Hace unos años, Hélène Langevin-Joliot aseguraba en una entrevista: «Mi madre decía que las experiencias que la hicieron más feliz no fueron los logros profesionales». Libre de sentirse presionada por la herencia científica de sus padres y de sus abuelos, ella también prosperó a nivel profesional, llegando a ser directora del Centro Nacional para la Investigación Científica de Francia y profesora de Física Nuclear de la Universidad de París. Además, se convirtió en una de las principales divulgadores del legado de su familia, no solo a nivel científico sino, también, en cuanto a la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres. Su madre intentó ser admitida en la Academia de Ciencias de Francia varias veces, pero no lo consiguió. Tampoco su abuela. Marie Curie probó una única vez, encontrando dos reticencias: ser mujer y polaca. Irène Joliot-Curie llegó a postularse hasta tres veces, pues estaba convencida de que las mujeres tenían las mismas capacidades que los hombres para dedicarse a la investigación y, por tanto, también debían ser reconocidas.

Esta familia de Premios Nobel da nombre a varios cráteres de la Luna. Existen tres que recuerdan a los galardonados con el Premio Nobel de Física: Curie (en honor a Pierre), Sklodowska (apellido de nacimiento de Marie) y Bequerel. En 1961, fallecidos Irène y Frédéric Joliot-Curie, la UAI decidió hacer un homenaje al Premio Nobel ganado por ambos dándole nombre a otro cráter de la Luna. Sin embargo, ocurrió un inexplicable ocultamiento: desde aquel año, en la cara de la Luna que no vemos, existe un cráter llamado Joliot.

 

Para saber más:

ALTSCHULER STERN, Daniel Roberto y BALLESTEROS ROSELLÓ, Fernando J. Las mujeres de la Luna: Historias de ciencia, amor, dolor y valor (El Café Cajal, 2019).

BALESTEROS, Fernando. «Las mujeres de la Luna: Reflejos de la Humanidad en nuestro satélite». Información y Actualidad Astronómica: Revista de divulgación del Instituto de Astrofísica de Andalucía nº 60 (febrero de 2020).

CORRAL, Miguel G. «Los Curie: la gran saga científica continúa en el siglo XXI». El Mundo. 1 de mayo de 2014.

CORTÉS-OSORIO, Jimmy Alexander, CASTILLO-RODRÍGUEZ, Nancy Janet y LÓPEZ-TABARES, Sandra Elizabeth. «Mujeres de ciencias en épocas de crisis». Scientia et Technica vol. 25, nº 2, (junio de 2020).

LILLO, María. «Si tuviera que elegir otra vez, no sería científica». El País. 25 de abril de 2014.

MARTÍN MARTÍN, Guadalupe. «Marie-Sklodowska Curie, pionera de la Física Médica y fuente de inspiración para mujeres científicas». Revista de Física Médica vol. 18, nº 1 (2017).

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