En Tiempos de Aletheia

“¿Quiénes somos?, ¿de dónde venimos? y ¿hacia dónde vamos”

Dejando a un lado las trascendentales preguntas kantianas, probablemente las tres cuestiones que más se asocian a la filosofía son “¿quiénes somos?”, “¿de dónde venimos?” y “¿hacia dónde vamos”. Trío de dudas que bien pudiera resumirse también en el famoso “¿qué es el hombre?” Para el cual, hoy más que nunca, carecemos de verdaderas respuestas.

En la época de Kant, sumida en un fijismo antropológico y biológico, las citadas preguntas quedaban circunscritas a un ámbito más espiritual que físico. Si bien, con la aparición, primero, del Hegelianismo y su concepción dialéctica de la realidad, y, después, del Darwinismo y su Teoría de la evolución de las especies, la cuestión se complejizó para abarcar tanto la problemática diacrónica como sincrónica. Ya no solo se trataba de entender qué era y podía ser el hobre en su mejoramiento, sino que, además, tenía que enfrentarse, ni más ni menos, que al vértigo de una realidad propia que era transitoria y estaba enclavada y supeditada a un proceso de constante cambio que lo arrastra indefectiblemente con él.

El ser humano, no solo tenía que pensar dónde estaba y hacia dónde quería ir: tenía que dirimir y aceptar hacia donde le llevaban ciertas leyes superiores y, en parte, desconocidas. Tal vez hacia un futurible perfeccionamiento regido por un espíritu sabio y absoluto que confirme nuestra actual idea de Humanidad, al modo hegeliano, spenceriana o kraussista. O, tal vez, hacia un estancamiento y una decadencia que acaben con nosotros en la evolución de las especies, porque nuestras cualidades vitales caigan en una obsolescencia adaptativa previsible o porque provoquemos nuestra propia autodestrucción. Fuera como fuera, la temporalidad y la transitoriedad se volvieron necesariamente un lugar común y un lugar de paso de cualquier reflexión y filosofía, que llega hasta nuestros días. Una paradoja que no pudo menos que levantar dudas sobre la esencia misma de un ser tan mortal individualmente como mudable colectiva y biológicamente. Incógnitas existenciales que, hoy día, se tienden a obviar proporcionalmente  a su imposibilidad de ser respondidas.

El hombre había llegado a ser hombre, ahora lo era, pero antes no lo fue. Y aunque ahora sea hombre, quién o qué puede saber qué le depararán los años, las décadas, los siglos, los milenios y las eras geológicas venideras. Hubo eones de tiempo en que la vida existía sin bípedos implumes, los cuales ya no son apenas sino una consecuencia tardía e insignificante del baile cósmico: una variedad más o menos consciente de sí, pero quizá ni demasiado alejada de los otros seres vivos, ni necesariamente destinada a un progresivo perfeccionamiento trascendente, ni con la pervivencia garantizada (de él o sus obras) por la posesión del incierto don de una peculiar mente y autopercepción propia.

En sí, y hasta donde sabemos, los humanos no son ya más que una variante zoológica relativamente reciente y sofisticada, con virtudes y defectos a nivel adaptativo, del amplio árbol de la vida en la Tierra, pero con un futuro tan frágil como el de cualquier otro ente viviente. Ramas o frutos otoñales de una realidad mayor que bien podría buscar estadios sucesivamente superiores de expresión, puestos cada vez más en duda tras los fracasos de siglos pasados para lograr grandes relatos explicativos o emancipadores de la realidad y el hombre. Realidad que de habitual suele ser versátil pero pragmática, donde la simplicidad organizativa y funcional suele primar sobre la complejidad en sus formas.

Cómo decía Nietzsche, en Verdad y mentira en sentido extra-moral:

“(…) En algún apartado rincón del universo, desperdigado de innumerables y centelleantes sistemas solares, hubo una vez un astro en el que animales astutos inventaron el conocer. Fue el minuto más soberbio y más falaz de la Historia Universal, pero, a fin de cuentas, solo un minuto. Tras un par de respiraciones de la naturaleza, el astro se entumeció y los animales astutos tuvieron que perecer. Alguien podría inventar una fábula como esta y, sin embargo, no habría ilustrado suficientemente, cuán lamentable y sombrío, cuán estéril y arbitrario es el aspecto que tiene el intelecto humano dentro de la naturaleza; hubo eternidades en las que no existió, cuando de nuevo se acabe todo para él, no habrá sucedido nada. Porque no hay para ese intelecto ninguna misión ulterior que conduzca más allá de la vida humana”.

Si hay que hacer caso a los expertos científicos, como recientes investigaciones han puesto de manifiesto, el homo sapiens sigue evolucionando. Sigue generando cambios y trasformándose en su aclimatación al medio. Empero, evolución se dice de muchas maneras.  Y si, ciertamente, hay una evolución con minúsculas, a nivel macro, biológico, o siquiera social, ¿podemos estar seguros de que realmente existe una evolución en los aspectos tradicionalmente considerados desde la perspectiva antropocéntrica como progreso?, ¿es posible que la evolución se produzca a todos los niveles, siendo el universo una máquina de crear dioses, como apuntaba Henri Bergson?, ¿tal vez la técnica y la tecnología abrirán la puerta a una nueva humanidad que trascenderá en el eterno retorno de lo nuevo y diferente a esta nuestra tal como nosotros hemos sucedido y dejado atrás a otras especies?, ¿sí? O, más bien, ¿hay que aceptar posmodernamente que hemos llegado al final de la historia de Fukuyama y no ha sido para bien?, o, peor, ¿estamos involucionando a pasos agigantados como especie y como cultura, mientras se dan esos simples ajustes al medio-ambiente, en camino directo a la extinción sin dejar rastro duradero?

“¿Quiénes somos?, ¿de dónde venimos? y ¿hacia dónde vamos?”. Tres preguntas de una vigencia absoluta que quizá estén detrás de la epocal, injusta y alienante concepción antropológica y social del mismo hombre. Trío de cuestiones que, por supuesto, no por intempestivas han desaparecido del inconsciente colectivo por mucho que hogaño suelan ignorarse. Las cuales, por supuesto, también, siguen remitiendo a una necesidad inherente al hombre que no cesará de buscar saber “¿qué es el hombre?” Máxime en este tiempo de retos y grandes encrucijadas que están y se las esperan, para unos animalillos semi-inteligentes que están tan cerca de tocar los cielos y las estrellas, en lo material, y están tan al borde de consumir ese planeta sobre el que se desarrollan como de quemarse ellos mismos en su propia hoguera de las vanidades.

7 comentarios en «“¿Quiénes somos?, ¿de dónde venimos? y ¿hacia dónde vamos”»

    • Pienso lo mismo. Visto desde esta vida somos nadie. Aunque tratando que mande la sonrisa. Después viene una Gran Incógnita . Dificil de aceptar que seguimos siendo nada. Posiblemente haya una vista y explicación distinta de éste recreo, de ésta vida.

  1. Me ha resultado muy interesante. Me gustaría dejar aquí mi opinión al respecto, pero enfocado desde otro punto de vista, que es el que personalmente tengo, pues es lo que recuerdo. Es curioso que lo haya titulado, de dónde venimos y a dónde vamosDE DÓNDE VENIMOS – A DÓNDE VAMOS

    PREAMBULO

    Siempre nos hemos hecho esa misma pregunta alguna vez en la vida. Hace siglos siempre buscábamos una solución teológica buscando en el más allá y en la Divinidad que aprendíamos según íbamos viviendo. Nuestros padres con sus enseñanzas y comportamientos nos han influido en nuestra personalidad haciéndonos un juicio de valor sobre lo que nos decían y lo que hacían. Siempre he pensado que lo que hacen los demás no tiene que importarme porque son libres y tienen derecho a hacer lo que deseen, es más su comportamiento también viene influido por sus propias vivencias.
    Aunque he de confesar que siempre he estado juzgando a los demás sin darme cuenta y sin tener todos los datos para poder hacer un razonamiento justo.
    Por ese motivo me propongo a través de estas reflexiones ajustarme solo a lo que tengo claro en mis recuerdos poniendo solo hechos y situaciones de las que era consciente de ellas y sin valorarlas.
    Solo espero que aquellos que pudieran leerlo en algún momento, logre despertar sus más profundos recuerdos y dar un poco de luz a sus tinieblas.
    La Humanidad a lo largo de la Historia hemos tenido claros oscuros en cuanto a definirnos, quiénes somos, vivimos antes de nacer, volveremos al mismo sitio de dónde llegamos, en fin ¿podemos considerarnos humanos desde el momento en el que tomamos conciencia de nuestra existencia?
    Si es así, ¿cómo podemos saber cuándo se produjo nuestro primer pensamiento de que somos nosotros? Muchos no recuerdan ese momento, tan solo afirman tener recuerdos de cuando eran pequeños, unos y otros con una gran diferencia en el tiempo, eso es lo que siempre me ha intrigado.
    Desde siempre he pensado que todos somos iguales seamos del género que seamos y por ello mis vivencias y recuerdos creía que los demás también lo tenían, y lo curioso es que aparentemente parece así y al cabo de un tiempo, un año o algo menos, cuando recuerdas lo vivido entonces las personas no suelen recordarlo o lo ven de una manera muy diferente a lo que lo viviste.
    A lo largo de toda mi vida he querido escribir mis recuerdos, ya que pienso que después de hablar con muchas personas conocidas y no tan conocidas no he tenido la oportunidad de poder dar con alguien que haya vivido lo mismo y que lo recuerde. No deseo que esto sea una autobiografía, pues no diré nombres para que puedan identificarse y que puedan sentirse mal por ello.
    Cada uno de nosotros tenemos experiencias al cabo de nuestra vida que nos marcan unas más que otras y por eso las solemos recordar más nítidamente.
    Nuestro Yo el ser consciente de que somos nosotros diferenciándonos de todo lo que nos rodea hace que podamos darnos cuenta de que el tiempo pasa y vamos cambiando con el, al mismo tiempo que vemos el cambio que se produce a nuestro alrededor tanto de cosas como de personas.
    Descartes definió la existencia del yo cuando pienso, es un hecho al que estoy muy unido por lo que me ha pasado a mí.
    Tampoco hemos de olvidar a los pensadores clásicos griegos, en la que diferenciaban claramente, lo físico de lo metafísico siendo Aristóteles quién llamó a lo metafísico “alma”, en lo que estoy convencido de que tuvieron evidencias de ello. No estoy desencaminado en pensar que entenderían claramente lo que trato de explicar.

    EL COMIENZO
    En mi caso, no me considero una persona diferente a todos los que me rodean, si bien siempre he tenido la sensación de que por mucho que he intentado hablar de lo que me sucede nunca he podido dar con una respuesta adecuada.
    Solo espero que lo que a continuación relate no lo veáis como una alucinación, o lo que más me comentan un sueño o recuerdos que te han dicho y los recuerdas por eso. Es muy fácil decirlo cuando no se entiende de lo que se está relatando.
    El primer recuerdo que aparece en mi yo, aclaro que no es en mi vida, pues son dos cosas diferentes, es estar en una (llamemos dimensión) en la cual nos comunicábamos de forma telepática, y lo sé, debido a que no hacíamos ningún esfuerzo al comunicarnos, sabíamos con quién lo hacíamos y lo bueno del caso es que era muy fluida, todos lo hemos sentido cuando pensamos estos son más rápidos que cuando hablamos y lo hacemos mejor, sin posibilidad de poder engañar a nadie, me explico, cuando pensamos un hecho que vivimos, lo hacemos desde nuestro punto de vista y lugar en el que nos encontramos y otra persona desde otro punto de vista puede ver algo distinto, pues cuando nos comunicamos telepáticamente no solo recibe nuestros pensamientos sino también las imágenes que hemos visto, de esta manera ve lo mismo que nosotros y desde nuestra perspectiva viviendo lo mismo que nosotros en ese momento.
    El lugar en el que estábamos era muy especial diferente a todo lo que podemos imaginarnos, veía a todos los seres a mi alrededor vestidos con unas túnicas blancas, todas iguales sin diferencias entre ellas, nos desplazábamos pero nunca observé que moviéramos las piernas, no teníamos necesidades fisiológicas, no comíamos, ni bebíamos ni había lugar alguno para descansar como casas o camas, siempre estábamos activos y no nos cansábamos. Me encontraba en un estado muy sereno y consciente de todo lo que me rodeaba, con una euforia positiva y con una sensación de poder realizar cualquier cosa que me propusiera.
    No vi en ningún momento algo parecido al Sol que nos daba la luminosidad de la que gozábamos, es una luz clara que emanaba de la parte superior sin ningún foco o sistema de luz localizado, era todo igual de claro siempre nunca vi diferencia por lo que no existían días ni noches como las conocemos.
    Sé que estuve mucho tiempo en dicho lugar si bien, como más adelante explicaré, mis recuerdos fueron borrados en su mayoría.
    Mi existencia transcurría junto a una compañía de la que nunca me he olvidado, siempre estaba a mi lado y siempre he notado su presencia junto a mí, desde el principio y hasta hoy día.
    Sé que estuvimos mucho tiempo en ese ambiente siendo mi primer recuerdo más nítido cuando yendo a un lugar que teníamos pendiente de ir nos llamó la atención un corrillo de personas que estaban junto a otro que estaba sufriendo muy amargamente y fue eso lo que nos llamó la atención el sufrimiento de él, nunca habíamos tenido esa sensación. Al hablar con él no entendíamos porqué ese pesar ya que donde nos encontrábamos nunca lo habíamos sentido. Después de intentar sosegarle pudo explicar el motivo y nos dijo que le había negado a EL y al estar donde nosotros no podía perdonarse lo que había hecho. Intentamos decirle que EL nunca le reprocharía nada por lo que hubiera hecho, pero era inútil nuestra respuesta.
    He de decir que EL nos referíamos a DIOS pues nosotros cuando pensábamos en EL sabíamos que estábamos en comunicación y nos confirmó que sentía su dolor y sufría por ello.
    A pesar de que insistimos durante bastante tiempo, al final pudimos conseguir desviar sus pensamientos para que se concienciara de que dónde nos encontrábamos era un lugar nuevo y nada tenía que ver con lo que había vivido.
    Me quedé muy consternado por lo acaecido y le pregunté a mi compañero si sabía quién era, y me dijo que era un humano y al no entender el sufrimiento de esos seres y estar continuamente pensando en ello, al cabo de un tiempo me dijo: por mucho que intentes ponerte en su lugar no vas a poder sentir lo que sufren realmente. Por eso me comentó que solo podría saberlo si estuviera en un cuerpo humano y que lo pensara que no sería fácil”.
    En otro momento que no puedo aclarar cuanto tiempo sería debido a que carecemos de medición de tiempo, volvimos a comentarlo y estuvo diciéndome cómo podría hacerlo, hablamos que siempre los seres que habitamos en todas las dimensiones nos encontramos con la necesidad de poder desarrollarnos y aprender, para ello necesitamos vivir en otros cuerpos. En mi caso me dejó claro que yo no necesitaba estar en otro cuerpo debido a que ya había logrado llegar donde estábamos, pero como nunca había estado en un cuerpo humano fue mayor mi curiosidad de poder entenderlo que el bienestar que gozaba. Después de estar convencido de lo que iba a hacer hablamos de cómo podía hacerse, para ello fuimos a consultar a otros compañeros que podían explicárnoslo.
    Nos desplazábamos hasta donde estaban y les consultamos cómo podía hacerse, después de decirnos que esa situación era irreversible que una vez iniciada no podía volverse atrás. En principio nos aclararon que no podíamos intervenir con lo que no podía en ningún momento decir de dónde venía ni influir en los humanos, debido a que ellos no tenían consciencia de lo que eran y por lo tanto tenían libre su poder de decisión. Nos dejaron tiempo para pensarlo y nos fuimos, siguiendo con lo que hacíamos habitualmente, tras hablarlo entre nosotros y ver los pros y los contras me sentí con fuerzas para poder hacerlo y volvimos a decirles que sí, que estaba decidido a hacerlo.
    Volvimos a verles y una vez que vieron que estaba decidido a ello, profundizamos más en lo que quería hacer aquí, me explicó que para poder hacerlo mi ser tenía que unirse a un cuerpo cuando este fuera concebido y estaría ligado a él hasta que volviera en su día, estuvimos hablando de años de vida, lo cual no entendía, me hablaron de 60, 90 años y pregunté cuanto sería, y me dijeron que era una edad habitual donde venía, pero para nosotros apenas apreciábamos porque no nos afectaba. Quedamos en que me avisarían cuando el cuerpo estuviera disponible.
    Después de un tiempo nos avisaron telepáticamente y nos presentamos ante el compañero que se encargaba de ello y nos dijo que el cuerpo que estaba disponible para mí y que habíamos elegido no estaría hasta dentro de tres años de la vida de los humanos, pero que había un cuerpo que podía usar ahora, pero que tendría que abandonar una vez transcurridos tres años para incorporarme al elegido, aceptamos y me hizo pasar y sentarme en una especie de sillón, me puso sobre mi cabeza como un casco y me mandó cerrar los ojos, una vez que lo hice fue como si me cayera al vacío girando suavemente y a gran velocidad hasta que hubo como una caída tras la cual volví al mismo sitio en el sillón, comentándome que ya estaba unido al cuerpo, pero yo seguía en el mismo sitio y con mis compañeros, me explicaron que lo que acababa de hacer es unir mi espíritu al cuerpo con el que conviviría hasta que volviera de nuevo a ellos.
    De nuevo, no hicimos nada más, solo esperar a ver qué pasaba después. Mientras tanto volvimos con lo que hacíamos habitualmente, recuerdo que teníamos planes para ir a un extremo de la dimensión donde habitábamos para conocerlo porque nunca habíamos estado y necesitábamos otro medio de transporte además del que usábamos habitualmente y como ya no podríamos ir por lo que estábamos a punto de vivir lo aplazamos hasta mi regreso.
    Mientras tanto nos pusimos a averiguar cómo eran los humanos y mi compañero me dijo que iríamos a un lugar donde podríamos verlo.
    Nos desplazamos a través del aire y en el trayecto me dijo que estaba delante de nosotros y como no lo veía, me dijo: “cierra los ojos y abre el ojo espiritual para poder verlo, pero no abras de nuevo los ojos porque te perderías”, acto seguido vi como una bruma grisácea que pasaba delante de nosotros y observé al fondo un cubo de lados iguales con almenas en la parte superior y unas puertas gigantescas que ocupaban dos terceras partes de cada lado de los cuatro lados. Según nos íbamos acercando se hacía más grande hasta que nos vimos delante de una de las puertas que estaba iluminada pero sin saber de dónde procedía su fuente de luz, el tamaño me sorprendió porque era enorme, esta vez fue la primera vez que recuerdo tener delante de mío una estructura de semejante tamaño.
    Entramos dentro como atravesando la puerta y dentro había mucha más oscuridad que fuera, si bien reconocí que había diversos habitáculos en la que se encontraban semejantes que estaban hablando entre ellos, pero no hubo comunicación telepática entre nosotros y ellos, los habitáculos estaban iluminados con una luminosidad que procedía del techo pero sin ver su origen. Nos movimos a la izquierda y en una de las puertas que había dentro entramos, porque mi compañero, me dijo que habíamos llegado, dicho habitáculo era grande si bien una vez dentro no se observaban paredes solidas solo vi como niebla gris y una especie de cajones enormes y mi compañero abrió uno de ellos y vimos dónde habitaban los humanos y parte de su Historia, lo cierto es que solo recuerdo eso, pues una vez terminamos no recuerdo nada más que estar de nuevo en el mismo lugar antes de ir a dicho lugar.
    Desde que me uní al cuerpo hasta el momento de nacer estuve en dos ocasiones dentro, la primera para comprobar que todo iba bien aunque no me entretuve mucho tiempo solo percibiendo sensaciones y en la segunda ocasión me entretuve más tiempo, quise saber lo que se sentía desde dentro del cuerpo, me resultó muy parecido a lo que sentía habitualmente, si bien podía mover los pies y las manos, abrí los ojos y pude ver mis manos que eran muy traslucidas, es decir que podía apreciar lo que había dentro, acto seguido me allí con mi compañero y se lo comenté.
    Continuamos con nuestros quehaceres habituales y en uno de ellos noté como si necesitara incorporarme al cuerpo y le dije a mi compañero que creía que había llegado la hora de nacer y así fue al meterme en el cuerpo noté que mis hombros topaban e impedían que pudiera salir, y es curioso que oía a mi madre (en ese momento siempre me refería a ella como la mujer que me cuidaba) quejarse y la hable diciéndola que no empujara que estaba encajado y no podía salir, (como si me pudiera oír) el caso que en ese momento dejó de hacerlo y encogí mi hombro izquierdo y salí rápidamente, nada más hacerlo sin abrir los ojos noté como me secaban con una toalla, el caso es que lo recuerdo como una tortura, como si utilizaran una lija para secarme, una vez terminado me pudo delante de mi madre y noté un fuerte dolor a pocos centímetros de mi ombligo y lo noté como un pellizco fuerte que no paraba de doler (cuando me cortaron el cordón umbilical) me vistió y me pusieron en la cuna boca arriba. He de aclarar que nací en una habitación en casa de mis padres en la que estaban solas mi madre y una vecina que la asistió en el parto.
    Al cabo de poco tiempo oí ruidos y me levantaron en brazos, me desvistieron para verme el ombligo, momento que al estar en alto aproveché para abrir los ojos viendo que había un hombre en la habitación con barba de varios días y una mujer (después entendí que eran mi padre y la comadrona que llegaron algo después), observé la habitación desde el ángulo derecho al fondo y vi a mi madre en la cama y a la mujer que la atendió al pie de cama, con un lavabo antiguo con espejo y palancana de porcelana y jarra de agua debajo y a la derecha un armario de tres cuerpos y dos puertas una enfrente y otra a la izquierda. Acto seguido me pusieron en la cuna a la izquierda de la cama esta vez boca abajo y salí de mi cuerpo para encontrarme con mi compañero y estuve contándole todo lo que había sentido y visto. Una vez se lo comenté volví de nuevo porque me levantaron para darme el pecho y cuando me volvieron a poner en la cuna volví a estar de nuevo con mi compañero. Así fue durante aproximadamente cuatro años.
    Mis recuerdos son muy nítidos, como la cura que mi madre hizo los diez primeros días curándome el cordón umbilical en el que me ponía con una pluma de gallina yodo y unos polvos que se llamaban de azor para que secara más rápidamente el cordón. Recuerdo que en el décimo día mi madre tiró del cordón umbilical lo que me despertó porque me produjo un gran dolor y picor al mismo tiempo y sentía impotencia porque quería tocármelo para suavizar el dolor pero me sujetó las manos, cuando me dejó en la cuna siempre boca abajo introduje mis manos debajo del pañal y me manché las manos con el yodo, cuando me despertó para alimentarme mi madre se asustó al verme las manos rojas y no lograba ver el porqué, aunque trataba de decirla que no pasaba nada y que solo había introducido las manos para tocarme, pero entendí después que no podía entenderme debido a que no percibía mis mensajes telepáticos. A los pocos días recuerdo que me desperté en un recinto pequeño con cortinas a su alrededor granate oscuro y una pila en la que al echarme agua por la frente me desperté, reconocí posteriormente que me bautizaron. Y cuando mi madre fue a la misa del gallo el 24 de diciembre de 1958 en la que solo tenía diez días, hacía frío y me tapó la cara con la toquilla para no pasar frío, al llegar a la Iglesia me destapó y vi por primera vez lo grande que era, estaba muy llena pero hubo vecinos que la dijeron que se acercara para que se sentara en uno de los bancos que estaban llenos. En aquellos tiempos las personas eran más religiosas que actualmente y con un silencio impresionante se produjo el acto y al final se apagaron las luces y se encendieron dos grandes velas que pasaban por el pasillo central del cual iban encendiendo velas más pequeñas los asistentes.
    Prácticamente la vida era muy rutinaria, despertarme alimentarme y limpiarme y a dormir, y salir de mi ser y estar con mi compañero, incluso cuando tenía seis meses me retiró el pecho debido a que al salir los dientes sin saberlo le producía daño y me hacía biberones y me lo daba en un vaso de cristal con una tetina gruesa a su alrededor, la primera vez casi me atraganto debido a que salió de golpe mucha cantidad de leche. A los pocos días me dijo que estaba muy harta de cambiarme los pañales y tenía ganas de que le dijera cuando quería hacerlo para no tener que lavar tanto, pues aunque resulte extraño, en la próxima vez que tuve ganas de hacerlo la llamé aunque era un lloro sin lágrimas y para llamar su atención para que se diera cuenta de que quería hacerlo, pero como no me entendía me tocaba el culete y al notar que estaba limpio se marchaba, yo retenía hacerlo hasta que no podía más y entonces sí que lloraba y al llegar veía que estaba sucio y me cambiaba, esto lo hice durante muchos meses por lo que cuando iba con mi compañero se lo dije y le pregunté por qué mi madre no me entendía, y me dijo que ya lo entenderé después. Y lo cierto es que vine creyendo que se podía hacer lo mismo allí que aquí, pero no es cierta la facultad de poder entenderse telepáticamente los humanos la pierden.
    Así transcurre mi niñez con pocas diferencias, hay recuerdos más fuertes que otros, como cuando di mis primeros pasos cuando tenía algo más de nueve meses, cuando mi madre estaba embarazada de mi hermano al que llevo quince meses incluso cuando dio a luz en casa a mi hermano y lo vimos por primera vez, un bebe precioso rubio y con ricitos. Cuando se hacía la vendimia en casa, y cuando los pequeños ayudábamos en casa, barriendo y colocando las cámaras de los trastos viejos, limpiando las cuadras, jugando con las palomas y cazando pájaros con una criba de paja un palo y una cuerda, jugando por los tejados a cowboys y rompiendo alguna teja que luego hubo goteras y de esa nos libramos.
    Lo más que recuerdo es que al cumplir tres años, estábamos en casa los tres pequeños el mayor con casi 5 y el pequeño con año y medio jugando en el dormitorio de mis padres y lo de siempre, abrimos todos los cajones y vimos unas pastillas de chocolate, que luego supimos que eran purgantes y quiso tomarlas mi hermano mayor y se las quité diciéndole que eran medicinas, no sé por qué lo dije, el caso es que tuve la necesidad de cogerlas todas y me las tome debido a que noté la necesidad de hacerlo y después de hacerlo me dormí y estuve con mis compañeros y me informaron de que era hora de que abandonara el cuerpo para ir al otro que había elegido, el caso es que mi madre ya había perdido dos hijos antes y llorando nos abrazaba cuando los recordaba y dijo que si algún día nos pasara algo a alguno ella se moriría, lo que recordé en ese momento y pregunté si podía quedarme en este cuerpo y me dijeron que si, y les pregunté qué pasaría con el otro, y me dijeron que no pasaba nada que había más como nosotros que estaban esperando uno, y me consolé con ello. Acto seguido me desperté en los brazos de mi madre que estaba medio corriendo y no entendía cómo había llegado hasta allí, cuando se lo pregunté pocos días después ella se puso a llorar y me explicó que al llegar a casa estaban mis dos hermanos llorando porque no me despertaba y me cogió para llevarme al médico y después de examinarme le dijo que no había solución y que me moría, y me cogió para llevarme a otro médico que había y en ese trayecto desperté, ella lo achacó al frío que hacía e hizo que me despertara.
    Otro recuerdo que parece como si fuera ayer fue cuando iba a cumplir los cuatro años mi compañero me dijo que esa iba a ser la última vez que podíamos vernos, no salí de mi asombro porque le dije por qué que así estábamos bien, pero me corrigió diciéndome que habíamos quedado en que iba a comprobar de mutuo propio el motivo por el que los humanos se comportan así como el compañero que vimos antes de decidir venir. Es más, me dijo que me borraría todos los recuerdos para que no sufriera, le pedí que no lo hiciera que no quería perder mi identidad el sentirme yo, estuvimos hablando largo tiempo analizando las consecuencias de ello y me advirtió que no contara de momento a nadie lo nuestro, porque no te van a creer que cuando tuviera más edad sobre los quince en adelante poco a poco podría contar algo pero cuidado con lo que decía. Lo que más le preocupaba es que a través de mí pudieran llegar a él y como siempre vivía la realidad en este cuerpo con mis padres y hermanos y cuando dormía salía de mi cuerpo y estaba con él le dije que saldría a buscarlo cuando estuviera dormido y me dijo medio llorando que eso ya no podría ser que por mucho que lo intentara era él quien me cogía cuando estaba en cuerpo astral y hacía posible que nos viéramos. También me dijo que por mucho que intentaran la hipnosis no sería posible conmigo e incluso si lo lograran no podrían llegar a él. Acto seguido noté que mis recuerdos más primarios se iban perdiendo y me desperté tratando de recordarlos todos.
    Lo curioso del asunto es que tengo recuerdos desde antes de que naciera hasta la actualidad y no he llegado nunca a entender el porqué de la falta de recuerdos de los demás, pues si tuvieran esos recuerdos posiblemente el ser humano no haría ciertas cosas y compensaría gran parte de su negatividad.

  2. La humanidad es relativamente reciente, podemos pensar que hace poco comenzamos a evolucionar vertiginosamente y de manera incomprensible, esto puede llevarnos a pensar que además de la naturaleza física haya podido influir la naturaleza metafísica o alma, ¿es posible que el ser humano evolucionara así de rápido porque el alma se incorpora al cuerpo físico?. Ya los pensadores que nos han precedido lo han estudiado y hay multitud de textos que así lo afirman, como Aristóteles y antes que el muchos pensadores, y con posterioridad otro pensador como Descartes lo plantea de una forma diferente, como el pensamiento de sí mismo para afirmar la existencia. Parece complejo pero no descarto que sea más sencillo de lo que parece.
    Creo que venimos a esta humanidad para aprender desde otras dimensiones y para aprender, siendo necesario para ello que los recuerdos de nuestro yo anterior se olvide para comportarnos libremente y comenzar desde cero para después al volver nos demos cuenta si hemos aprendido o no.
    Sería interesante que cuando venimos nos acordáramos de todo así la humanidad avanzaría a un ritmo mucho mayor cuidando el medio ambiente y al resto de los seres que viven aquí, porque no seríamos capaces de hacer las barbaridades que muchos humanos realizan.